Introducir las tiras de lomo en una bolsa zip con el huevo, la soja, el jengibre, el ajo (opcional), la sal y la pimienta; masajear para asegurar una emulsión homogénea y dejar reposar en la nevera 1 hora. Otra versión es cortar un solomillo de cerdo en rodajas de 1-1.5 cm (un dedo), corte en diagonal (ver notas la final).
Preparar la mezcla de harina y maicena en un bol y pasar las tiras de lomo marinadas por el rebozado, sacudiendo el exceso para obtener una capa fina y uniforme. Freir en aceite y si es posible en sarten inox. Para la versión de solomillo, no hay que rebozar, solo sellar por ambos lados el solomillo, ya no se va a cocinar más despues, tener esto en cuenta no es un sellado para luego cocinar es un sellado y una finalización para dejarlo al gusto. Reservar el lomo o solomillo. Para ambos casos ajustar la sal al gusto, luego la salsa es intensa, pero también debemos dar la opción de tomar el solomillo o lomo sin la salsa.
Calentar el wok o sartén de acero inoxidable a alta temperatura con el aceite de oliva hasta que empiece a centellear.
Saltear la cebolla y el pimiento verde con técnica de stir-fry (movimiento constante) para que doren por fuera manteniendo su turgencia natural. Incorporar los cubos de piña natural en el último minuto para que suelten su jugo sin deshacerse.
Para la salsa, verter en la misma sartén el azúcar moreno, el vinagre de Módena y la salsa de tomate, dejando que hierva brevemente hasta lograr una reducción brillante que nape todos los ingredientes.
Emplatar al gusto, recomendable no mezclar el acompañamiento y salsa con el lomo en el plato y ser el consumidor quien encuentre la cantidad optima de cada parte.